AromaVelas

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Cómo leer un aroma

Una vela bien compuesta cuenta una historia en tres actos. Aquí te enseñamos a reconocerlos para elegir la tuya con criterio.

Salida

Los primeros minutos

Volátiles y luminosas: bergamota, limón, pimienta rosa, eucalipto. Marcan la primera impresión al encender.

Corazón

El cuerpo del aroma

Floraciones y maderas suaves: rosa, jazmín, salvia, cedro. Aparecen cuando la cera entra en temperatura.

Fondo

La estela

Densas y persistentes: ámbar, vainilla, oud, musgo, incienso. Lo que sigue oliéndose horas después de apagar.

Familias olfativas

Encuentra tu carácter

Amaderados

Cálidos y envolventes. Cedro, sándalo, vetiver. Para salones y noches de invierno.

Especiados

Pimienta, canela, cardamomo. Carácter intenso y acogedor para recibir.

Verdes

Salvia, hierba, piedra mojada. Frescos y serenos, ideales para estudiar o leer.

Ahumados

Incienso, mirra, madera quemada. Profundos, casi rituales, para meditar.

Florales nocturnos

Jazmín de noche, iris, almizcle. Elegantes y sensuales para el dormitorio.

Ámbar

Miel, resinas, vainilla oscura. Dulces sin empalagar, reconfortantes.

Portavelas de latón con vela derritiéndose en cálida luz ámbar
Consejo de la casa

Cuida la mecha, cuida el aroma

Recorta la mecha de madera a 4–5 mm antes de cada uso y deja que la primera quema funda toda la superficie. Así evitas el «túnel» y consigues una difusión uniforme del perfume.

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